“No quieren pagar cuotas, pero gastan cada fin de semana en caguamas”.
Ése era el “argumento” más común de los que se oponían a nuestra huelga. ¿Cuántas veces la habré escuchado durante los diez meses de huelga? Pienso que por eso sigue tan incomprendida la huelga: porque la televisión le dijo a la gente que la huelga del CGH era porque “un grupito de seudoestudiantes” (sic y recontrasic!) no querían pagar 560 pesos de cuotas.
¿Lo peor? Que el mismo argumento lo he escuchado (o leído) diez años después. O sea, la gente en ese entonces no sólo se quedó con la “verdad” (ver el Principio de orquestación de Goebbels: “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”) que les espetó la televisión, sino además la siguen creyendo y nunca han tenido curiosidad por investigar los orígenes o el Pliego Petitorio del CGH.
Suponiendo sin conceder, que el único punto del Pliego Petitorio hubiera sido: “Abrogación del Reglamento General de Pagos y anulación de todo tipo de cobros por inscripción, trámites, servicios, equipo y materiales” en la UNAM, la huelga del CGH (1999-2000) será reivindicable siempre.

¿Qué no queremos pagar nuestra educación? Sí, sí la queremos pagar, y de hecho la pagamos a diario. ¿O acaso no paga impuestos cualquier ciudadano (lo quiera o no) en este país? Lo que no queremos es pagarla doble. Yo pago impuestos por todo, hasta comprando una cerveza hay impuestos para mí, para el tendero y hasta para la cervecera y sus empleados.
Luego entonces, si la educación se está pagando con impuestos, ¿por qué pagarla doble? ¿No es lo justo que si se pagan impuestos, estos se vean reflejados? Y con ello no me refiero a que se reflejen en los sueldos exorbitantes de legisladores, gobernantes, jueces o en los lujosos viajes y banquetes de los funcionarios; me refiero a que se deberían reflejar en servicios de salud, en educación, etc.
El “argumento” del tristemente célebre exrector barnes de castro era que sin cuotas, la UNAM se colapsaría por falta de presupuesto. Sin embargo, debido a diez meses de huelga, los cobros se suspendieron oficialmente (ojo en “suspendieron” y en “oficialmente”; o lo que es lo mismo: en la UNAM se siguen haciendo cobros ilegales, y el CGH no logró ganar ni siquiera este punto del Pliego Petitorio), y noticia: la UNAM no se colapsó, al contrario, estudiantes, profesores e investigadores hemos logrado juntos apuntalarla como una de las mejores del mundo.
Románticamente pensábamos que la gratuidad en la UNAM bien valía la pena una huelga. Pero no sólo, la idea también de decirle al pueblo: ustedes pagan la educación con sus impuestos; por lo tanto la Educación debe ser gratuita para todos, no sólo para unos cuantos “privilegiados”.
Lo más chido que he sentido, es cuando platicando con amigos de Colombia, Argentina, Perú, Italia, España, me han dicho que en sus países, en sus universidades estaban al pendiente del avance de las negociaciones de nuestra huelga; pues sabían que un triunfo sentaría un precedente y esperanza de lucha. En las universidades públicas de aquellos países ya se vislumbraban nuevos reglamentos de pagos, los cuales se quedaron en pausa, esperando los resultados del experimento implementado en México.
1 comentario:
Vaya, el ultimo parrafo es alentador. Yo participe en la huelga y de un tiempo a la fecha, cuando pienso en eso siento que puede haber dado mas.
Por otro lado, la lucha sigue. Y ahora sí que debería estar participando más.
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