domingo, 3 de enero de 2010

dos realidades, dos

Dos realidades en este paisito tan sangrado por lo poderosos: una es la del mal gobierno y sus cómplices, que un día (perdón, una noche de sábado en la que ganó el equipo de futbol mexicano un partido), en plena crisis mundial, deciden despedir a más de 40mil trabajadores, para poder privatizar la energía eléctrica. Esos gobernantes con sueldos de 300mil pesos al mes, envenenados con el poder y con sed de dinero, que con un plumazo inventan una segunda realidad: los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro despiertan un día con la noticia de que ya no tienen trabajo; el domingo 11 de octubre rompen sus rutinas, despiertan con llamados telefónicos o viendo los noticiarios: han sido despedidos con un plumazo del presidente.


¿Cómo una persona puede dormir tranquila o abrazar a sus familiares sabiendo que por su avaricia, por su sed de dinero despidieron a 40mil trabajadores? ¿Cómo es capaz el calderón de sonreírle a sus hijos y desearles feliz navidad, si dejó sin navidad a más de 40mil familias?


Y lo escribo en la resaca del año nuevo y navidad, porque en ambos festejos me preguntaba cómo lo habrían pasado esos extrabajadores, y cómo lo estarían pasando el presidente calderón y sus cómplices lozano alarcón, carstens, georgina kessel, etc.


Estas realidades, algunos piensan que no les afectan, que no son parte de sus mundos; otros ni siquiera saben de ellas; a otros, los menos, nos parecen preocupantes…

un sindicato incómodo, estorboso

Ya he escrito de la huelga del CGH de la UNAM; también de que el gobierno federal la reprimió, metió a la cárcel a casi 1000 (¡sí, mil!) estudiantes, para canjearlos por la rendición del movimiento, y los fue liberando poco a poco, a cuentagotas, demostrando que el único terrorista en México es el gobierno.

Cuando estábamos por cumplir dos meses en la cárcel, a finales de marzo quedábamos 60 compañeros presos, y la rectoría de la UNAM anunció que ya había hallado las cosas de las que antes nos acusó de robo: los trapeadores, pizarrones y monitores de computadoras. Así que la juez anunció que habría libertad bajo fianza.

Nos pusimos a hacer cuentas, y el monto de las fianzas era de 400mil pesos, algo que no podríamos reunir solamente con el boteo.

Ya en la noche, mientras se nos notificaba en el juzgado la sentencia de libertad bajo fianza, afuera se oyó un tumulto, mucho ruido y gritos, luego goyas y más gritos: estaban llegando los compañeros del Sindicato Mexicano de Electricistas de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Lo que traían los compañeros eran más que “saludos combativos del sindicato”, traían una noticia: en la asamblea sindical que habían realizado es misma tarde, habían realizado una colecta para los compañeros del CGH, así que el SME solidariamente nos traía en donación la cantidad de 250mil pesos para pagar nuestras fianzas… Así de grande era el apoyo incondicional de ese sindicato, así de combativo y solidario, así de peligroso e incómodo era para el gobierno federal. Por eso los panistas en el poder disuelven LyFC, porque ahora quieren privatizar la energía eléctrica y el principal obstáculo eran esos trabajadores.

P.S. El otro sindicato que aportó los 150mil pesos faltantes fue el SITUAM, nadamás lo escribo por no restarle crédito y agradecer a la distancia.