martes, 30 de diciembre de 2008

contrastes

Dos grupos, dos. Uno ampliamente escuchado y aceptado: Los Fabulosos Cadillacs. Otro poco conocido, más de culto: Ska-P. Ambos tienen rolas de protesta (aunque algunos no les hallen el “contenido”), y casualmente los dos incluyen a Víctor Jara en sendos himnos (“Matador” y “Juan sin Tierra”).

Ambos tocaron en el foro sol con dos semanas de diferencia, para los Cadillacs el boleto más barato costaba 250, para Ska-P la entrada general costaba 200.

Al de los Cadillacs fue mucha gente, de varios estratos sociales, de muy distintas posturas políticas (vale dice que incluso ser apolítico es una postura política y yo estoy de acuerdo); pero obviamente a un obrero se le dificulta pagar hasta el boleto más barato

Al de Ska-P iban sobretodo skatos, punketos, anarkos y otros que si bien no se identifican con alguna de estas culturas, sí tienen, como los anteriores una postura política contrasistema, antiimperialismo, antineoliberalismo.

En el de los Cadillacs la seguridad estaba a cargo de personal del foro; chavos con chalecos fosforescentes que daban rondines con una actitud fresca, relajada; en ningún momento se metían con nadie, incluso algunos de ellos bailaron a la luz del ritmo.

En el de Ska-P, desde la salida del metro habían granaderos ataviados con armaduras, toletes y escudos. Nos tocó presenciar cuando uno de estos tipejos le dijo en la entrada a un anarco que no podía pasar (sólo una inspección visual le bastó para dictaminar que el anarco era un peligro para los demás asistentes al toquín). Por todos lados (incluso adentro) veías a estos democráticos (para las madrizas no discriminan, igual golpean ancianos que mujeres o minusválidos) guardianes del orden.

¿Cuál es el criterio para ebrard y su nefasto secretario de seguridad pública (un tal mondragón ¿o era móndrigo, o méndigo?) para mandar sólo a uno de los dos toquines a sus granaderos? ¿La vestimenta de los asistentes? ¿Escuchar a un grupo musical y no a otro te vuelve más “violento”? Como el de Cadillacs era más caro, los asistentes tienen un poder adquisitivo mayor… ¿Entonces eso te hace ser una persona menos violenta, por lo tanto no un sujeto que tenga que interactuar con granaderos? ¿O tal vez sean los estratos sociales? Como el de Ska-P era más barato, entonces la perrada no merece pasar inadvertida, sino molestada y si te pones pendejo hasta unos toletazos te andas ganando… O sea, ¿la policía, ebrard y mondragón son como los mafiosos que te venden seguridad? Si no quieres ser agredido, molestado, discriminado, ve a toquines caros.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Homo microbusensis

Camino de mi casa al trabajo vi dos accidentes distintos, en ambos los responsables fueron microbuses: Uno chocó contra un árbol sobre el periférico. Otro chocó contra una camioneta de granaderos, en canal de chalco. En el primero, seguro el árbol iba muy rápido e impertinente; en el segundo, me queda claro que los microbuses no le temen a nada, ni siquiera a los granaderos.

¿Cuántas veces hemos oído sobre la mejora a la calidad del transporte público sin ver resultados? ¿Qué hará en todo el día el armando quintero (el flamante secretario de transporte y vialidad)? ¿Cuánto cobrará al mes por sólo llegar a su oficina a poner su cara de pendejo? ¿Cuántas veces en su vida se habrá subido a un microbús? ¿En verdad es tan grande el miedo que infunden los microbuseros como para que ni policías, ni secretarios, ni gobernadores puedan ponerlos en orden? ¿Entonces quién los obligará a respetar el reglamento de tránsito, a no pasarse los altos, a no jugar carreritas por pasaje, a no tratar mal a los pasajeros?

Las veces que me ha tocado un mal chofer de microbús, se lo reclamo, le pido que maneje con precaución, que no haga base en cada semáforo, que no juegue carreritas, que ya no cabe más gente, que le baje a su música. Ante cada una de estas observaciones, los microbuseros tienen una respuesta universal (una especie de llave maestra): "pues si no te parece, vete en taxi". Lo más sorprendente de todo, es que siempre te dejan solo, nunca me ha tocado que los demás pasajeros me apoyen, por lo cual el microbusero se envalentona y como buen Homo microbusensis, quiere resolver sus problemas a golpes.

¿O sea que a golpes cada ciudadano debe educar a los microbuseros, porque armando quintero, manuel mondragón y marcelo ebrard les temen y no pueden obligarlos a respetar los reglamentos existentes?

Lo seguiré repitiendo: si no cumplen con sus funciones, y nosotros les pagamos, ¿no podemos despedirlos?

miércoles, 3 de diciembre de 2008

los coches y yo

Mi teoría es que los vehículos automotores (coches y motos) son entes “pensantes” y bastante malévolos, y que al subirse personas en ellos, son secuestrados, son poseídos; de tal manera que pierden raciocinio y voluntad.

Pienso que a eso se refería Julio Cortazar en “autopista del sur”, cuando los coches quedan varados mucho tiempo por un congestionamiento, y luego deja de nombrar a las personas por sus nombres para nombrarlos por las marcas de los coches.

Los coches además odian a cualquier cosa que no sea vehículo automotor y que no tenga ruedas para moverse. Es por eso que atropellan a los peatones y aunque tengan la luz roja del semáforo, avanzan sin piedad ni freno, pobre del peatón que se atraviese en el camino. ¿Y las bicis? ¡pobre de ti si te acercas en bicicleta a un coche! Ellos intentarán atropellarte, aventarte lo más lejos posible. Como que no entienden esa manera de andar sin contaminar, sin pitar desesperado porque el de adelante no avanza o sin chocar y atropellar.

Este odio irracional que carcome las bujías y pistones de los coches, los hace ir ocupando cualquier espacio que pudiera quedar libre, ya no sólo van sobre las calles, ya también van sobre las banquetas o ahí se estacionan para impedir que los peatones caminen sobre ellas, y así al bajar al arroyo, sean atropellados por otro coche. Pero claro, siempre se buscará la forma de que el peatón sea el que tenga la culpa, para que el coche/conductor salga libre. Y sí, para las aseguradoras sale más barato pagar indemnización por un atropellado, que pagar por un coche nuevo. Tal vez por eso pregunta el Sub Marcos: “¿por qué los coches valen más que las personas?”

También los hace inventar formas sutiles de asesinar; ¿sigues evitando ser poseído por un coche y caminas o pedaleas? Te enveneno lentamente con mis gases tóxicos: te lleno la sangre de plomo, los pulmones de hollín y las células de metales pesados.

Los gobernantes deben hacer más puentes vehiculares, más viaductos para asegurarle a los coches su avance, no les interesa construir ciclopistas o remozar banquetas, porque finalmente… ¡ellos también son poseídos por coches! Ni modo de ver a ebrard en su lentobus o a calderón en el suburbano, ni modo de ver al secretario de transporte y vialidad en un microbús asesino.

Los coches además, se te meten en la cabeza, te hacen un zombie, te roban el raciocinio y hacen que te endeudes 4,6,8 años para pagarlo. No importa si a duras penas cubres los gastos del mes, ni importa si no te alcanza para comer o vestir bien, pero las mensualidades del coche no deben fallar.

Por cierto, dejo de escribir porque me cierran el banco y es último día para pagar mi mensualidad…