sábado, 25 de septiembre de 2010

dejando de ser…

Platicando con una amiga, le decía que mi parámetro para afirmar que ya nos hallamos en una etapa posterior al posmodernismo, fue cuando en una cantina clandestina, clausurada y por lo tanto sin electricidad, una pareja bailaba salsa, pero la música salía de un celular.

Ella me respondió que eso no era nada, que ella en una isla había bailado con una amiga suya, para lo cual ambas chicas tenían cada una un auricular para escuchar la música que salía de un ipod, así que el baile era algo torpe y pausado para que los audífonos no se desconectaran.

Sin darnos cuenta, fuimos conducidos a perder nuestra identidad, a evadirnos de la realidad, y a que ahora vivamos esperando noticias de amigos, de la novia, o a subir nuestros “estados” en las redes sociales. Para ello, ya se nos vende todo lo necesario para que subamos fotos o recibamos correos en cualquier parte del mundo: las computadoras portátiles son “netbooks” (o sea, bueno, es obvio); las cámaras de fotografía tienen un botoncito para que de manera fácil y sencilla subas tus fotos a tweeter, facebook, etc; los celulares se conectan a internet para que chatees, facebokees, tweetees.

Incluso, leí en un artículo que las nuevas generaciones comienzan a padecer síndromes de abstinencia después de algunas horas sin acceso a internet o un celular (Sergio González Rodríguez), según él, el 64% de los que navegan por internet, son menores de 25 años.

El problema, pienso, radica en que los jóvenes dejan de leer libros o hacer sus tareas y se meten a portales con tareas o resúmenes ya hechos; o de interactuar con otras personas, para volverse un nick, un ícono del messenger; el problema es que nos concentramos más en tomar la foto (que incluso casi siempre son fotos movidas, fuera de foco, con poca luz o sin calidad, por ser tomadas con lentecitos chafas) para el facebook, que en disfrutar los sonidos, olores, texturas, etc. de lo que vivimos al día.

Creo esta entrada es para irme despidiendo o alejando del internet. Finalmente somos palabras, todo en nosotros es un mar de palabras, estamos hechos por ellas, y es mejor platicarlas con un café o una chelita en la mesa…

miércoles, 22 de septiembre de 2010

lo efímero de lo eterno

"Pero las caras se sueltan y se van. Una noche le pedís una cara a la memoria y la memoria no segrega nada. La muerte es eso. No poder recordar. Eso."  (E. Galeano). DSCN5253

Recuerdos, memorias.

La mente siempre engaña, a veces los recuerdos no llegan, perdemos detalles, a veces incluso llegan alteradas las memorias guardadas tiempo atrás. A veces, recordar es volver a mentir.

Porque todo es efímero. Incluso aquellos recuerdos plasmados en papel se van desgastando, ¿no hay un efecto de photoshop que le da un tono sepia a las fotos? Aquellas fotos viejitas se van despintando, pierden coloritos o intensidad, como si los recuerdos vinieran a la mente en sepia.

Ahora los negativos, aquellos arrogantes que ante la llegada de los digitales creyeron sobrevivir, y que se creían que siempre estarían ahí, ya son cosa del pasado. Ahora se ve que los negativos son dispensables, efímeros; ya cualquiera puede sacar de su cajón de recuerdos, de su vida, a los negativos…

jueves, 2 de septiembre de 2010

tres fragmentos de Trainspotting

Es una película dirigida por Danny Boyle, basada en la novela del mismo nombre, de Irvine Welsh.

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A veces me identifico con Spud, a veces con Renton.

Nunca he sido bueno para interpretar la visión de los escritores o directores en el cine o la literatura; sin embargo, pienso que entre el libro y la película, intentan decirnos que los drogadictos, los que “no eligen” una vida, son los que al final no le hacen daño a nadie; aunque roban para comprar droga, no aplastaron a nadie para conseguir un empleo, no tienen más ambición que la de conseguir el siguiente toque o inyección; y ellos, que siempre han sido rechazados, lo son porque es envidiada su zona de confort.

Creo por eso al final, cuando Renton se decide a llevar una vida “normal”, debe comenzar traicionando a sus amigos, robándoles y dejándolos en su miseria habitual. En fin, después de mi mal viaje, transcribo tres disertaciones que realiza Renton en algunas escenas de la pelicula:

“Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo, siendo una carga para esos jóvenes a los que engendraste para reemplazarte.

Pero, ¿por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elijo no elegir la vida. Yo elijo otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”

“Sólo podíamos seguir adelante apilando miseria sobre miseria; ponerla sobre una cuchara y disolverla en bilis, luego inyectarla en una vena y empezar otra vez.”

“ES FÁCIL FILOSOFAR, SI ES EL OTRO EL QUE ESTÁ HECHO MIERDA.”

Por último, parte del soundtrack es una canción de Lou Reed (pienso que es como el Jack Kerouac con su Dean Moriarty de los beatnicks) que no tiene desperdicio, dejo un fragmentito:

“Just a perfect day;
you make me forget myself.
I thought I was someone else
.....someone good.
Oh it's such a perfect day!”