Es cierto, hay reencuentros que sería mejor nunca hubieran sucedido, como el de timbiriche.
Pero hay reencuentros que esperaba con ansias, que incluso no me explicaba por qué habían ocurrido esas separaciones.
La semana pasada fuimos al toquín del reencuentro de los fabulosos, y como dijera la vale: es uno de los grupos favoritos; seguramente a muchos les gusta porque se pueden bailar sus batucadas, o utilizar sus melodías para hacer cánticos futboleros, pero a mí me gustan más por sus letras de protesta: "la canción que es valiente, es canción para siempre"; "viento de libertad, sangre combativa";
"Es por eso que te pido
que nos vuelvas a la vida
que despiertes a toda la sangre
que está dormida.
Algún día esta cuadra
va a ser como vos querías
y mañana será todo el barrio
el que te siga".
Y la semana que viene, otro toquín, de otro reencuentro, el de ska-p; aunque este grupo no es tan gustado, me pareciera más de culto ("vaya decepción en la manifestación, solamente han ido los antidisturbios"), pero ni la hernia me impedirá bailar un buen ska:
"Orgulloso de estar entre el proletariado
es difícil llegar a fin de mes
y tener que sudar y sudar
pa ganar nuestro pan.
Éste es mi sitio, ésta es mi gente
somos obreros, la clase preferente
por eso hermano proletario, con orgullo
yo te canto esta canción, somos la revolución.
¡Sí señor! La revolución,
Sí señor!, somos la revolución,
tu enemigo es el patrón".