miércoles, 9 de julio de 2008

postales de leningrado



Dos salas de cine:

Una es de cinemex, cuesta $50 el boleto, pasan kung-fu panda, la sala está llena.

La otra es de cinemanía, cuesta $30 el boleto, proyectan postales de leningrado, hay 7 personas.

Es una parte de la historia del cine en méxico: la cineteca nacional proyecta ese cine de arte que tan difícilmente digerimos por nuestra escasa cultura, sus salas no se llenan ni a la mitad, solamente una vez vi ‘casi’ llena una sala, proyectaban buena vista social club. Pero puedes ver las salas de cine comercial siempre llenas, a pesar de ser más caro el boleto de entrada y que te saturen con miles de comerciales, antes de la ‘proyección estelar’ (aproximadamente 20 minutos entre comerciales y trailers).

Regresando a postales de leningrado, está pocamadre la película, sigue con la línea de relatar aquella historia que tanto nos duele, impuesta por los malos gobiernos del mundo y en particular de nuestra américa latina: cuando en cada pueblo, en cada país la gente despertaba y exigía un cambio, los gobernantes impusieron su ley, un terrorismo de estado que tiene desaparecidos a miles de hombres y mujeres honestos, que masacró pueblos enteros en las montañas de la américa hundida en la miseria que nos dejaron los imperios español, británico, portugués y francés. Sólo hay que recordar que si es importante rescatar esa historia, es porque los criminales –represores- siguen impunes, desde el soldado que siguió la orden y disparó a niños, mujeres y ancianos desarmados, hasta el presidente que comandó los ejércitos y se manchó las manos de sangre sin disparar un solo tiro; pero también porque en los pueblos del mundo sigue la represión, siguen la tortura y la desaparición forzada como forma de solucionar el descontento social.

Yo por eso suscribo el manifiesto de “cobrador (in god we trust)”, película de paul leduc:

"No somos guerrilleros ni terroristas, no somos narcotraficantes ni ladrones. Pero nos deben mucho, nos deben todo... nos deben alegrías, noticieros, canciones, memorias, nos deben aspirinas, risas, ropa... nos deben comida, cobertores, zapatos... TIENEN MUCHAS COSAS QUE PAGAR. Nos deben casa, carro, relojes, dientes, escuela… nos deben novias, tocadiscos, respeto, helados, penicilina, carne, jeringas, poemas... nos deben camisas limpias, cocinas limpias, lágrimas limpias, nos deben mucho, nos deben todo... y mientras nos sigan debiendo, NOS SEGUIREMOS COBRANDO".

Ya por último, sólo le pido un favor a los reaccionarios: absténganse de verla, evítennos la pena de soltarles unos chingazos (educativos) cuando aplaudan cada que los policías detengan, madreen y torturen a los guerrilleros por preservar la ‘paz y estabilidad social’ (como cuando clint eastwood mata a plomazos al malo en las películas de vaqueros).


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