A luciano benjamín menéndez lo acaban de sentenciar a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad: desaparición, tortura y asesinato en Argentina cometidos en el centro La Perla, el mayor campo de concentración de Cordoba, por donde pasaron unas 2300 personas. Antes de escuchar la sentencia, el hijo de puta defendió la represión fuera de la ley que encabezó siendo jefe del tercer cuerpo del ejército.
Alguna vez afirmó: "Jamás causé daño irreparable a nadie que no fuera comunista".
A propósito de esta sentencia -que nos alegra a muchos- transcribo un poema de Juan Gelman que la vale hizo que yo conociera:
Allí
Nadie te enseña nada.
Nadie te enseña a ser vaca.
Nadie te enseña a volar en el espanto.
Mataron a miles de compañeros y nadie te enseña
a hacerlos de nuevo.
¿Cómo hago yo?
¿hay que romper la memoria para que se vacíe como un vaso
roto?
Me consuelo de cara a la pared.
Miro navegar rostros en mi sangre y me digo
que no murieron aún.
Pero mueren aún
Y yo mismo, ¿qué hago mirando cada rostro?
¿Me muero en ellos cada vez?
En alguna telita del futuro habrán escrito sus nombres.
Pero la verdad es que están muertos,
amortajados por la incomprensión.
Alzan sueños sin método
contra la vida chiquita.
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