Enseñar a elegir.
Eso es lo que enseña un maestro, una maestra. Todo ese cúmulo de abecedarios y aritmética, y nombres de ríos y capitales, y fechas históricas, y el árbol empieza siendo una semilla, y los verbos y los sustantivos, se concreta en una enseñanza: hay que escoger, elegir una posición, una mirada, una escucha, una palabra, tomar una decisión.
[…]
Y el maestro, la maestra, eligiendo qué enseñar, cómo, por qué, contra quien. Y enseñar a hacer cuentas, pero no para sacar ganancia, sino para entender quién roba a quién y cómo.
Enseñar sí, pero otra aritmética.
No para calcular el beneficio de tener técnicos y profesionistas dóciles formados en el Politécnico y en la UNAM, sino para aprender de la rebeldía organizada de jóvenes y jóvenas.
No para calcular la bonanza económica si se es profesionista de medicina, leyes, arquitectura, ingeniería, química, biología, economía, psicología, sino para aprender a serlo para quienes abajo sin ser son.
Subcomandante Insurgente Marcos. Junio 2006.
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