Eran tortas de queso de puerco con hartos frijoles, lunch familiar de los que llegaron en RTP al balneario de av. Zaragoza. Diez de familia, a saber: los dos papás, seis hijos, una de las hijas con dos hijos más, abandonada por el esposo, pero eso sí: con ojo alegre, al entrevistarla dice que también va a echar taco de ojo.
Desde un día antes vieron en los noticiarios que el miércoles abrirían las playas gratuitas de la ciudad, así que decidieron ir el mismo día de la inauguración “para que no nos toque el agua tan cochina”.
Los niños no se bañaron, ¿para qué? Si allí podrían bañarse: en la alberca. Desayunaron ligerito (bueno, lo de siempre): café decaf con un bolillo relleno de frijolitos negros; no desayunen más porque ya ven que el año pasado su papá se guacareó en la alberca.
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